martes, 11 de junio de 2013

Cinco de mayo: La batalla (Película, 2013) La victoria de México sobre Napoleón III

Cinco de mayo: La batalla (MEX, 2013) 
-Autor del artículo: José Luis Urraca Casal*-

La batalla en la que México rechazó la intervención imperial francesa

El 5 de mayo de 1862 ha quedado grabado como una de las fechas señaladas en la historia de México, ese día se celebra la victoria que obtuvo en la localidad de Puebla el ejército de la República, en el marco de la segunda intervención francesa, contra las tropas del Emperador Napoleón III. Historia y Cine repasa hoy la película ‘Cinco de mayo: La batalla’ estrenada este mismo año, y que recrea tanto los prolegómenos de la intervención extranjera como los preparativos y desarrollo de la propia batalla, convirtiéndose en una de las mayores superproducciones del país.

Estrenada en México y Estados Unidos, presentada en el reciente Festival de Cannes, ‘Cinco de mayo, la batalla’ con un presupuesto de 80 millones de pesos se ha convertido en una de las producciones más caras de la industria cinematográfica mexicana. Concebida al hilo del 150 aniversario de la batalla, cumplido el pasado 2012, en su realización han participado más de 700 personas, y su dirección ha estado a cargo de Rafael Lara.

Lo que más destaca de la película es la detallada recreación de la propia batalla, la cual ocupa prácticamente la mitad del metraje, tanto por su profusión de medios y efectos especiales, como por su realismo. Si bien esta viene precedida de una contextualización histórica de cómo se sucedieron los eventos aquel año 1862 en que se produjo una de las pocas victorias militares mexicanas sobre una potencia extranjera. Permite además la aparición en escena de figuras históricas como el general Juan Prim al frente de la expedición española, el presidente Benito Juárez, el organizador de la defensa mexicana Ignacio Zaragoza, o el comandante del ejército invasor, el conde de Lorencez.

A la izquierda retrato del General Prim, a la derecha interpretado por Ginés García Millán.
La acción nos sitúa al comienzo de la película a través de una serie de cortos textos visuales en el año 1861, cuando México ha suspendido el pago de la deuda externa, lo que ha motivado la preocupación de potencias coloniales extranjeras como Inglaterra, España y Francia, que formalizan un acuerdo en la Convención de Londres en octubre de 1861, para obligar al estado americano a satisfacer sus pagos. Las tropas de esta alianza, en su mayoría españolas (6.000 hombres), llegan al puerto de Veracruz en el mes de diciembre con una gran flota. El gobierno de Benito Juárez (Noé Hernández), en una situación delicada debido a la situación de su Hacienda, diezmada por los gastos de las guerras civiles que vienen asolando el país desde 1858, negocia con los mandatarios extranjeros, alcanzando un acuerdo, los Tratados Preliminares de La Soledad -a los que hará referencia Prim-, y deroga el decreto de suspensión de pagos. Es en esta parte inicial de la película donde vemos adquirir gran protagonismo al general Prim, quien, cuando Francia revela sus verdaderas intenciones en la expedición -la conquista de México- no dudará en retirar el apoyo español, disolviendo junto con Gran Bretaña la alianza y retirándose en abril de 1862. El gesto de Prim -que estaba casado con una acaudalada heredera mexicana- es elogiado por el presidente Juárez, diciendo que se ha “comportado con honor”.


Charles Ferdinand Latrille, general conde de Lorencez, al mando de la invasión francesa, en el film.
Lo que recoge el film, se enmarca dentro de la segunda intervención francesa en México, una aventura colonial del Segundo Imperio Francés a este lado del mundo, aprovechando la coyuntura de debilidad de la República, dividida  en luchas entre liberales y conservadores, y con los Estados Unidos al norte inmersos en su propia Guerra Civil y por tanto incapaces de prestar socorro. Tal y como recoge el principio de la cinta -escenificado en un teatro de París-, representantes de los conservadores, entre ellos Juan Nepomuceno Almonte (Mario Zaragoza) persuadieron al emperador Napoleón III para llevar a cabo la intervención con su apoyo. Esta expedición militar que llegaría a México el 5 de marzo lo haría comandada por Charles Ferdinand Latrille, conde de Lorencez (William Miller), caracterizado de manera que se potencia su arrogancia y soberbia, y desoyendo los consejos de sus aliados mexicanos, como el propio Almonte.

Los conservadores mexicanos Almonte y Márquez, a favor de la intervención francesa, en el film.
Si bien, la prepotencia francesa fue un hecho evidente desde un principio y ‘5 de mayo’ se encarga de retratarlo vívidamente, el ejército galo era una tropa organizada y experimentada, con sonoros triunfos recientes sobre el Imperio Austro-Húngaro, y se enfrentaba a tropas sin la misma experiencia en combate, mal alimentadas y pertrechadas, y que en muchos casos eran campesinos producto de la leva forzosa ordenada por Juárez ante el peligro de la invasión. Además, por si fuera poco, los mexicanos estaban divididos, como bien muestra el film, por ejemplo, con el ejército que el general Márquez (Daniel Martínez) reúne para apoyar la invasión. Y había bajado la moral tras el desastre de San Andrés de Chalchicomula, localidad donde al estallar el polvorín, se produjo la muerte de más de mil soldados y oficiales de una de las mejores unidades del ejército mexicano, la Brigada de Oaxaca, dramática escena que reproduce el film con la devastación producida la explosión en medio de la noche. Tras la victoria francesa en la recreada batalla de las Cumbres de Acultzingo, pagada sin embargo al precio de diez combatientes franceses por cada uno mexicano (diez a uno que oímos decir), el camino hacia Ciudad de México se hacía prever arrollador para Lorencez.

La película incluye a personajes humildes, gente del pueblo, de diversas razas, simbolizando los héroes anónimos que no recogen los libros de historia, desde el desertor Juan Osorno (Christian Vasquez), al valiente mulato Artemio (Javier Olivar) o la india Citlali (Liz Gallardo), que asiste como soldadera a los enfermos del ejército mexicano republicano. Y adereza el componente bélico con la historia de amor que va surgiendo entre Juan y Citlali, dos individuos en cuyas vidas se ha cruzado la guerra y a los que la guerra termina uniendo.

Carga del general Porfirio Díaz al final de la batalla de Puebla, recreada en 'Cinco de Mayo'.
La parte de la batalla supone una recreación a gran escala del combate acontecido el 5 de mayo de 1862, cuando las tropas francesas comenzaron en la mañana el asalto a los fuertes de Guadalupe y Loreto, junto a la localidad de Puebla, fortificada y preparada para rechazar el avance sobre la capital, Ciudad de México, y ganar tiempo en la organización de la defensa. La columna mexicana del general conservador Márquez no se presentó en el campo de batalla al haber sido atacada y dispersada por los republicanos, y el general Lorencez lanzó el ataque en solitario sobre los fuertes, en lugar de sobre la ciudad. Cometió además errores al situar su artillería a larga distancia. Y a pesar de los reveses y de la lluvia que se desencadenó por la tarde, no detuvo las acometidas de sus ejércitos, que tras avances y retrocesos fueron repelidas triunfalmente por los defensores y la acción desencadenada al final por el general Porfirio Díaz (Pascacio López)- personaje histórico que goza también de cierto protagonismo en la cinta-. Las escenas de los combates se suceden con gran intensidad, grabadas con la técnica de cámara en mano, y rápidos movimientos de la imagen. El fragor y dureza del combate está bien captado, proporcionando gran realismo. En lo enfrentamientos podremos asistir por ejemplo a la marcha de los zuavos franceses o la carga de los rifles mexicanos.

A la izquierda retrato de Ignacio Zaragoza, al mando de la defensa. A la derecha en el film.
Queda como artífice de la victoria un general Ignacio Zaragoza (Kuno Bécker) que desde la serenidad y el tesón logra impulsar los preparativos de la defensa y arengar -como de hecho hizo- convenientemente a las tropas antes de la batalla, intentando acabar con su sentimiento de inferioridad frente a los franceses. La batalla demostró que los mexicanos podían vencer a un ejército extranjero mejor preparado. Y en segundo plano, pero no menos importante, en Ciudad de México, un honorable Benito Juárez, retratado aquí con gran solemnidad.
El presidente Benito Juárez (a la izquierda) interpretado en el film (a la derecha).
Cuatro días más tarde el conde de Lorencez se retiraría, y sería destituido por Napoleón III. En el mes de septiembre llegaría un nuevo contingente de 30.000 hombres bajo el mando del general Forey, y en marzo de 1863 sitiarían Puebla, la rendirían y tomarían después la capital. Se instauraría una Monarquía bajo la figura de Maximiliano I de Habsburgo, que se mantuvo mientras el ejército francés permaneció en el territorio. Pero cuando éste hubo de regresar a Europa en 1866 ante los nuevos avatares bélicos que se cernían sobre Napoleón III, Maximiliano quedó abandonado a su propia suerte y terminó sus días siendo fusilado en Querétaro en 1867. Juárez restauró la República y sería reelegido como su presidente.

*Autor del artículo: José Luis Urraca Casal, Licenciado en Historia, para www.HistoriayCine.com

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Tráiler de ‘Cinco de mayo, la batalla’ (2013): 

2 comentarios:

  1. Sólo una aclaración: el general Zaragoza se llamaba Ignacio, no Antonio.

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    1. Corregido, es cierto que en algunas partes del artículo estaba citado como Antonio y no como Ignacio. Gracias.

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