martes, 19 de febrero de 2013

Ana Karenina (Película, 2012) una innovadora representación de la novela de Tolstoi

Anna Karenina (GB, 2012)
-Autor: José Luis Urraca Casal*-

La felicidad de una mujer víctima de las convenciones sociales en la Rusia zarista

En Historia y Cine hacemos un breve repaso a la nueva adaptación de la novela de León Tolstoi que ha realizado el director de anteriores adaptaciones literarias como ‘Orgullo y prejuicio’ o ‘Expiación’, Joe Wright. Protagonizada por una bellísima Keira Knightley deslumbrante en su papel de Ana Karenina, y con guión de Tom Stoppard, se trata de una arriesgada puesta en escena, que ha cargado las tintas fundamentalmente en los aspectos románticos de la trama, pero entre los cuales cabe la posibilidad de apreciar ciertos aspectos sociales reflejados en la obra original, ambientada en la Rusia de la década de 1870.
La actriz Keira Knightley protagonista de la arriesgada puesta en escena de su director Joe Wright.
La bella Ana Karenina, esposada con un ministro del gobierno de la Rusia zarista, posee una vida apacible que discurre dentro de los círculos de la alta sociedad de Moscú y San Petersburgo. Creía conocer la felicidad hasta que su mirada se cruza con la del oficial de caballería Vronsky (Aaron Taylor-Johnson), un gallardo joven que la hará descubrir el amor, la pasión y lo vacía que ha estado su vida hasta ese momento. Sin embargo su romance supondrá un desafío a las convenciones sociales que marcan la vida del individuo, especialmente las de la mujer, y arrojará a Ana a una vorágine de culpa y autodestrucción.

Al haberse realizado más de una docena de versiones cinematográficas y televisivas de la novela de Tolstoi, el director Joe Wright ha optado por sorprender al espectador con una presentación diferente, rompiendo con los esquemas más convencionales. Así la vida social que tiene lugar en el ámbito urbano en el que se desarrolla gran parte de la novela, por dónde desfilan los caballeros y las damas de la alta sociedad rusa, tiene lugar entre las paredes de un viejo teatro. Desde las representaciones teatrales, a la ópera, o incluso la famosa carrera de caballos en la que sufre el accidente Vronsky se desarrollan en un teatro de cuyo patio central han desaparecido las butacas. En él se ambientan igualmente el consejo de ministros al que pertenece Karenin (Jude Law), las oficinas del funcionariado que dirige Oblonsky, o diversas escenas que discurren entre bambalinas, poleas y bastidores.
Jude Law, en una esmerada caracterización como Alexei Karenin, esposo de Ana y ministro del gobierno.

Por contra a esta peligrosa, artificiosa y opresiva atmósfera urbanita donde se tejerá la tragedia social y familiar de Anna Karenina, encontramos otra metáfora, la del campo, donde el film abandona el interior del teatro para mostrarnos a los personajes en localizaciones exteriores. En consonancia con la obra de Tolstoi, es aquí, en la campiña, donde a través de la siega de la cosecha, los retozos en el bosque, o simplemente el descanso, los seres humanos alcanzan la paz y el sosiego en las escenas de esta película.

La novela de más de 800 páginas de León Tolstoi, contiene numerosos aspectos políticos, sociales, religiosos y costumbristas además de romance. Joe Wright ha cargado las tintas en las distintas vidas amorosas de los protagonistas como si de un drama de época sobre el escenario se tratase, la de Karenin con su esposa Anna, la apasionada y fogosamente sexual entre ésta y Vronsky, o la fraternal que mantiene con su hermano Oblonsky, la libertina del propio Oblonsky (Matthew Macfadyen) o la feliz, virtuosa y serena entre Konstantin Levin y Kitty Sherbatskaia. Pero a pesar de haberse despojado en buena parte de su contexto histórico, hallamos dentro de la innovadora metáfora vestigios de la sociedad de la época.
Aaron Taylor-Johnson como Vronsky y Alicia Vikander como Kitty, miembros de la alta sociedad rusa.

La aristocracia que vive en su propio mundo de espaldas a la sociedad que la rodea, aislada en una sucesión de escenarios de su cotidiana vida social. El teatro, los bailes, la ópera, los salones, el hipódromo… donde ataviados con sus mejores galas, se ve y se es visto… contrapuestos como vemos al trabajo con el sudor de su frente que en el campo Konstantin Levin lleva a cabo junto a sus campesinos, los siervos de Rusia. También las estrictas leyes y convenciones sociales que regían la sociedad y el matrimonio. Así, Karenina llega un momento en que no tiene derechos ante su marido “Las leyes son hechas por los esposos y padres” la oímos decir y es repudiada socialmente por su ilícita relación amorosa. El peso de la moralidad escandalizada por la “indecencia’ de su comportamiento, que además perjudica el status social de su marido, se ejemplifica en la frase que el Conde Vronsky obtiene de una dama a la que solicita que llame a Ana para romper el aislamiento “La llamaría si hubiese violado la ley, pero rompió las reglas”. Otro fuerte contraste, en oposición a la reacción que provoca Karenina, la vida de conquistador del conde Vronsky o el libertinaje de su hermano Oblonsky son dispensadas.

Joe Wright en esta arriesgada apuesta se ha acompañado de viejos compañeros de viaje, como el compositor Dario Marianeli, con una deliciosa y romántica banda sonora, Seamus McGarvey en la fotografía, Sarah Greenwood en el diseño de producción, Jacqueline Durran en el diseño de vestuario o Nick Gottschalk y Niall Morones en la dirección artística. Aunque es Tom Stoppard, quien tras escribir el guión de la serie Parade’s End, estrenada recientemente en la BBC se ha encargado de adaptar la novela de Tolstoi bajo la perspectiva de Wright.
Anna Karenina (Keira Knightley) atrapada dentro de su matrimonio y las convenciones sociales.

Keira Kinghtley, estupenda como casi siempre en dramas de época, está realmente soberbia en su papel de Ana Karenina, tanto cuando la vemos hacer de madre, como esposa, y amante. Reseñable también la caracterización de Jude Law, en uno de las mejores interpretaciones de su carrera -con gafas y barba- como el recto, austero e incluso ascético Alexei Karenin -mejor tratado que en la novela- con quien está casada Anna. Un palidísimo Aaron Taylor-Johnson da vida al atractivo conde Vronsky, loable igualmente la pareja formada por Alicia Vikander (Kitty) y sobremanera Domhnall Gleeson (Levin). También hallamos a Matthew MacFadyen como un divertido hermano de Ana, Oblonsky; Emily Watson como la condesa Lidia Ivanova; o Michelle Dockery, rostro muy popular gracias a Dowton Abbey como la princesa Myagkaya.

En Estados Unidos y la mayor parte de Europa ya se estrenó el pasado año, a finales de este mes de febrero lo hace en algunos países iberoamericanos como México. En Chile y Argentina habrá que esperar al 14 de marzo y en España al día siguiente.

Autor: José Luis Urraca Casal. Licenciado en Historia por la Universidad de Cantabria. Para www.HistoriayCine.com 

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Tráiler de ‘Anna Karenina’(2012):

   
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