Invocando el espíritu de Casablanca
Ya han pasado casi 70 años desde que Michael Curtiz
rodara la inmortal historia en la que asistíamos a los vaivenes de un triángulo
amoroso que se encuentra durante la Segunda Guerra Mundial en la ciudad de Casablanca,
de la que parecía imposible salir. Mañana nos llega una historia que intenta
recuperar el ambiente mostrado en el clásico de los años cuarenta. La ciudad en
la que se desarrolla la historia es Shanghai, una urbe que ya ha sido escenario
de otras importantes películas ambientadas en el mismo período histórico, como
El Imperio del Sol (Steven Spielberg, 1987), Deseo, peligro (Ang Lee, 2007) o
destino del accidentado viaje protagonizado por Marlene Dietrich a las órdenes
de Josef von Sternberg en El expreso de Shanghai, de 1932.
Al igual que la ciudad norteafricana, Shanghai
también fue un lugar de refugio para ciudadanos europeos, especialmente judíos,
que intentaban huir de los horrores de la guerra. Situada en el delta del río
Yangtsé, el más largo de Asia, había sido una de las ciudades abiertas al
comercio con los europeos a mediados del Siglo XIX tras la guerra de China con
Francia y Gran Bretaña. En ella se asentaría una de las más importantes colonias
de población europea en el continente –como ya nos mostró Steven Spielberg- y que
llevarían a la ciudad en el Siglo XX a convertirse en un pujante centro
comercial e industrial, quedando este hecho además reflejado en un importante legado
arquitectónico de estilo occidental. El territorio de las legaciones europeas
escapaba al control de las autoridades chinas, manteniéndose esta situación
incluso desde el comienzo de la Segunda Guerra Chino-Japonesa (1937) cuando pasó
a estar bajo control japonés, no siendo ocupado hasta el 8 de diciembre de
1941, prolongándose la invasión hasta el final de la IIGM en 1945.
La trama de la película tiene lugar en 1941, cuatro meses
antes del bombardeo de Pearl Harbor que provocó el inicio de la contienda entre
Japón y EE.UU. Un americano (John
Cusack) llega al Shanghai ocupado y gobernado por una corrupta administración
japonesa. Allí se encuentra con que un amigo ha sido asesinado y mientras
intenta desvelar las misteriosas circunstancias de la muerte, mantiene una
historia de amor y descubre un secreto que está ocultando el gobierno
estadounidense.
Håfström ante su gran oportunidad
El sueco Mikael Håfström es el director de esta
producción. Håfström comenzó trabajando como director y escritor en la
televisión de su país natal. Su primer
éxito fue Evil (2003) un drama sobre el tema del bullying escolar que llego a
estar nominado al Oscar como mejor película de habla no inglesa. Tras un
estrepitoso fracaso con un film de terror El fantasma del Lago (2004) consigue
dirigir una autentica superproducción en Hollywood con Clive Owen, Jennifer
Aniston y Vincent Cassell, se trataba de Sin Control (2005) un thriller que
consiguió un moderado éxito de crítica y público. Tras ello volvió a probar
suerte en el cine de terror con 1408 (2007), película sobre una habitación
maldita protagonizada también por John Cusack, esta vez acompañado de Samuel L.
Jackson. La película tuvo también un satisfactorio paso por las taquillas
manteniéndose seis semanas en el top ten del Box Office estadounidense siendo
solo superado en su estreno por el blockbuster de aquel verano Como Dios.
Un gran reparto
El protagonista de la historia es el americano John
Cusack, actor que ha ido adquiriendo reconocimiento paso a paso al trabajar con
directores de prestigio comenzando con Rob Reiner en Cuenta Conmigo
(1986), Roland Joffé en Creadores de
Sombras (1989), Stephen Frears en Los timadores (1989), continuando con dos
películas de Woody Allen Sombras y Niebla (1992) y Balas sobre Broadway (1995)
y Clint Eastwood en Medianoche en el jardín del bien y del mal (1997) para
volver a colaborar con Stephen Frears en Alta Fidelidad (2000) por la que el
actor consiguió su primera nominación a los Globos de Oro.
La protagonista femenina de la historia de amor es
Gong Li, actriz china muy conocida en su país por trabajado en muchas películas
de Zhang Yimou y en algunas de Wong Kar-Way. Esos trabajos también le habían
proporcionado cierta fama fuera de Asia, pero fue con los cuarenta años ya
cumplidos cuando su fama se multiplicó exponencialmente al unirse al elenco de
Memorias de una Gheisa (2005), protagonizar seguido la adaptación al cine de
Corrupción en Miami (2006) y trabajar en Hannibal: el origen del mal (2007).
Ahora se engancha a otra gran producción estadounidense. Es curioso e inusual
el caso de esta actriz que alcanza su mayor fama en parte debido a su atractivo
y belleza una vez ya ha superado los cuarenta años, mientras que otras actrices
ven rápidamente decrecer su fama antes de cumplir esta edad.
Ken Watanabe es el principal actor japonés del film.
Watanabe no tuvo mucho éxito ni trabajó demasiado en pantalla grande hasta
finales de la década pasada, su gran lanzamiento internacional fue debido a que
coprotagonizó junto a Tom Cruise la cinta El último samurái (2003) por la que
obtuvo una nominación al Oscar, desde entonces ha conseguido enlazar trabajos
de cierto éxito como Batman Begins (2005), Memorias de una Geisha (2005) o
Cartas desde Iwo Jima (2006).
El elenco principal lo completa Chow Yun-Fat, actor
hongkonés que desde los años ochenta ha sido una gran estrella del cine de su
ciudad, una de las industrias cinematográficas que más dinero mueven y de la
que han salido estrellas internacionales como Jackie Chan o Bruce Lee. Chow Yun-Fat
se hizo especialmente célebre por las cintas de acción dirigidas por John Woo
El asesino (1989) y Hervidero (1992). Su salto al cine estadounidense le
realizó en 1998 con 43 años, protagonizando con Mira Sorvino Asesinos de
reemplazo, a partir de ahí realizó trabajos que le han permitido seguir
manteniendo su fama mundial: Ana y el rey (1999), Tigre y Dragón (2000), El
monje (2003) o Piratas del Caribe 3 (2007)
El resto del reparto se compone de actores
secundarios muy conocidos por el público como el estadounidense David Morse (La
roca, John Adams) o la alemana Franka Potente (El caso Bourne) completando un
casting muy cosmopolita.
La música de la película está a cargo de Klaus
Badelt. Compositor de la escuela de Hans Zimmer que suelen realizar bandas
sonoras con parecido todas entre sí pero que a su vez suelen ser muy
funcionales acompañando a las imágenes. Badelt es sobre todo famoso por haber
puesto su firma en la banda sonora de Piratas del Caribe.
Al contrario de lo que se podría pensar el rodaje de
la película no se ha realizado en la ciudad que da título al film, el equipo de
trabajo se traslado hasta Tailandia para realizar la mayor parte de las
escenas, especialmente en la ciudad de Bangkok, rodándose otra parte en la
ciudad de Londres.
Como conclusión decir que si la historia tiene la
mitad de magia que la de la película a la que intenta emular valdría la pena ir
a verla al cine. Es una empresa ciertamente difícil pero esperemos que lo
consigan.
Autor: Fernando Rodríguez Laso, Licenciado en Historia, para Historia y Cine
Tráiler
de la película Shanghai (2010):






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