miércoles, 26 de septiembre de 2012

Game Change (2012), la historia de cómo Sarah Palin irrumpió en la campaña presidencial de 2008

Game Change (USA, 2012) 
-Autor: José Luis Urraca Casal*-


Precedida por los Emmy, se estrena en Canal Plus  

Recién galardonada con cinco premios Emmy incluidos el de mejor película o serie de televisión, mejor guión, y su protagonista Julianne Moore con el de mejor actriz, por su extraordinaria caracterización de la política estadounidense Sarah Palin, Canal + estrena en España la película Game Change (Cambio de juego). Producida por la HBO, y protagonizada además por Woody Harrelson y Ed Harris, realiza una convincente y a la vez apasionante representación de la campaña republicana en las elecciones presidenciales de 2008, cuando el Senador por Arizona John McCain eligió a la gobernadora de Alaska como su compañera de fórmula a la Casa Blanca.

Si algo tiene Game Change es la genialidad de conseguir un desarrollo de su trama altamente atractivo, tanto en lo referente a su formato, una película de televisión donde todo está cuidado al detalle, logrando hacernos sentir que realmente estamos acompañando al equipo de campaña de un candidato a la Casa Blanca, como en lo que tiene que ver con su contenido, bastante plausible en su representación de los hechos, con un guión bien construido.
Ed Harris y Julianne Moore dan vida a los candidatos republicanos

Game Change nos sitúa en las elecciones presidenciales de los Estados Unidos del año 2008. El senador de Arizona John McCain por fin se convierte –a la espera de ser elegido por la Convención Republicana- en el candidato virtual de su partido a la Casa Blanca. Sin embargo tiene enfrente a un oponente sin lugar a dudas excepcional en la historia de su país. El demócrata Barack Obama posee un carisma arrollador que está cosechando un respaldo en las encuestas difícil de superar. Según se acerca la Convención para nominar al candidato, su preferencia por el senador Joe Lieberman como compañero de fórmula para ocupar la vicepresidencia no convence a sus asesores, pues no introducirá ningún aliciente que pueda aupar a McCain en las encuestas. Se necesita imprimir un cambio de rumbo. Los esfuerzos entonces se centran en encontrar a una mujer que atraiga el voto femenino, mayoritariamente hasta ese momento del lado de Obama. Y la elección recae en la gobernadora del estado de Alaska, Sarah Palin. Lo que en un principio constituye un revulsivo electoral, pasa a convertirse en un lastre a medida que comienza a desvelarse la poca experiencia de Palin y su desconocimiento de temas claves de la política interior e internacional, cometiendo numerosas meteduras de pata y sufriendo la ridiculización y la crítica de los medios de comunicación.

Retrato ecuánime de los hechos y de los personajes

Ed Harris como John McCain, candidato republicano en 2008
Los realizadores han resumido en dos horas de película los acontecimientos que tuvieron lugar entre el verano y la noche del 4 de noviembre de 2008, centrándose en el trabajo del equipo de campaña y los dos candidatos republicanos. Tanto Obama como el aún presidente George Bush carecen prácticamente de presencia en el film. El guión, obra de Danny Strong, se basa principalmente en el best-seller de los periodistas de información política John Heilemann y Halperin Mark Game Change: Obama and the Clintons, McCain and Palin, and the Race of a Lifetime” y en las entrevistas mantenidas por Strong con los miembros del equipo de campaña de McCain. Tanto McCain como Sarah Palin negaron credibilidad a la película, acusándola ésta última de elaborar una “falsa narrativa” y de tratar de dañar la imagen de la política republicana. Sin embargo llama la atención que Nicole Wallace, quien aparece caracterizada en la película, y que fue la principal asesora de Palin, ha reconocido que “capturó el espíritu y la emoción de la campaña” y que es lo “suficientemente auténtico” como para “hacerme retorcerme”. Lo mismo concluía el estratega de campaña de McCain, Steve Schmidt, “esta dice la verdad de la campaña. Esa es la historia de lo que pasó”.


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El retrato de Sarah Palin que realiza Julianne Moore en pantalla es formidable, metiéndose de lleno en un papel para el que estudió sus apariciones públicas, su libro de memorias e incluso su acento. Logra no caer en ningún momento en la caracterización caricaturesca y dotar al personaje de suficiente humanidad y carente de hipocresía en sus ideas. McCain recibe un trato bastante correcto en la representación de Ed Harris como un honesto hombre de principios, como cuando corrige públicamente a una asistente a uno de sus mítines al acusar a Obama de no ser americano, “No señora. Él es un decente hombre de familia con el que tengo desacuerdos en ciertos aspectos fundamentales”. Sin embargo quien se convierte en eje conductor de la historia es el estratega que dirige el día a día de la campaña, Steve Schmidt (interpretado por Woody Harrelson), un especialista que consiguió relanzar desde junio de 2008 a un McCain que parecía demasiado apagado, e insuflar dinamismo a su carrera electoral hasta lograr casi un empate técnico en las encuestas a la altura del mes de agosto.

Una elección basada en un examen superficial de la candidata

Veremos imágenes reales de Barack Obama, o del candidato a la vicepresidencia Joe Biden –en el debate mantenido con Palin- y de algunos conocidos presentadores de la televisión norteamericana insertas en el metraje, contribuyendo aún más a la sensación de realismo de toda la película. Bastantes escenas están tomadas de apariciones o comparencias públicas, como mítines electorales, participación en espacios televisivos, o la propia Convención del Partido Republicano. Esa es la parte conocida de la historia.

Pero lo que causará sorpresa es lo ocurrido entre bambalinas. La elección de Sarah Palin como candidata a la vicepresidencia para acompañar a McCain, desconocida por completa en la escena de la política nacional, es una decisión que se toma sin apenas estudio previo de su capacidad y preparación. Su presentación el 28 de agosto como compañera de ticket y su intervención en la Convención la revelaron como una oradora que conectaba fácilmente con el público, bien parecida, resuelta y que actuaba con naturalidad. Poco importó que fuera firme detractora del aborto incluso en casos de violación, poseedora de un acerbado fervor religioso o contraria a la utilización de células madre, aspectos muy divergentes con el candidato John McCain, eso la haría resultar “disidente” y popular entre las bases. La campaña empezó a adquirir un cariz desconocido hasta entonces, y los mítines de McCain –al que termina casi por eclipsar- comenzaron por primera vez a llenarse. El tono más agresivo, desenvuelto y directo de Palin encandilaba a las bases del partido republicano, especialmente a las más conservadoras. Como vemos decir a una mujer en un mítin “Cuando ella habla de su fe, se ve que es de verdad. Cuando ella habla de armas, se nota que es de verdad. Tengo 5 hijos también, y ella tiene algo que siento que ella habla conmigo. Y nadie habla conmigo”.
A raíz de la irrupción de Sarah Palin, los mítines se llenaron

Los sondeos mejoraron. Sin embargo el idilio dura lo que permanece alejada de la prensa. Y este alejamiento trata de prorrogarse por parte del equipo de campaña todo lo posible cuando descubren un casi total desconocimiento de cuestiones de historia, geografía o política internacional, o de cuestiones básicas de los Estados Unidos. En el film asistimos a una mujer que se esmera en tomar notas de todas las explicaciones y argumentarios que se la ofrecen, pero que cuando aparece por fin en público, y se somete a entrevistas en los medios de comunicación, como la de la popular periodista Katie Couric, se evidencia un populismo y unas carencias escandalosas a base de continuas meteduras de pata. La conclusión casi unánime de todos los analistas políticos y el principal ataque de sus adversarios será, dado que John McCain tiene 72 años y que de cumplir dos mandatos alcanzaría los 80, Sarah Palin se encuentra como certeramente describió la portavoz de Obama, Adrianne Marsh, “a un latido del corazón de la presidencia” y ¿se puede correr ese riesgo con una persona tan poco preparada?

La película muestra a una Sarah Palin que cuando empieza a recibir los ataques de la prensa o ser víctima de la ridiculización, como la parodia de arrollador éxito que de ella hace la actriz Tina Fey en el programa Saturday Night Live, ante su falta de preparación en la arena política, se torna ausente, y sólo saldrá del aturdimiento para desoír a sus asesores y, consciente de su popularidad, salirse del guión y actuar por libre, siendo ella misma, como una auténtica estrella mediática que brilla con luz propia, con un discurso ultraconservador que enfervoriza a los más extremistas seguidores de su partido. Según llegamos al final, las evidentes conexiones con el posterior surgimiento del Tea Party, son notorias. Algo por otro lado también alimentado por el cambio de estrategia imprimido por Steve Schmidt, pasando a protagonizar una dura ofensiva contra Obama, con mensajes muy negativos que radicalizan la campaña.
Woody Harrelson (derecha) como el estratega Steve Schmidt

Así como Los idus de marzo (2011) lo hacía con unas primarias inspiradas por la campaña del demócrata  Howard Dean en 2004, uno de los aspectos más sobresalientes de Game Change es la recreación que nos hace del funcionamiento del equipo de un candidato a la presidencia, y de cómo se toman las decisiones en campaña. Del difícil equilibrio que ha de mantener un candidato republicano para llegar a sus bases más conservadoras, religiosamente más devotas, antiabortistas, defensoras del uso de armas, y a las más moderadas, así como a los independientes e indecisos si quiere tener más opciones de ganar las elecciones. El film dirigido por Jay Roach merece la pena por lo didáctico que resulta además para comprender parte de lo sucedido en la campaña electoral del senador John McCain y su errática elección. Aunque en las elecciones influyeron, además de lo referido, otros factores como el creciente descontento hacia George Bush y la crisis económica, que a partir del mes de septiembre adquirió unas dimensiones alarmantes en Estados Unidos.

*Autor: José Luis Urraca Casal, Licenciado en Historia, para Historia y Cine

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Tráiler de Game Change (2012):

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